España, el primer país con límite de velocidad en ciudades a 30 km/h

19 mayo 2020

La Dirección General de Tráfico (DGT) reducirá el límite de velocidad en las ciudades españolas a 30 km/h. El objetivo es reducir la siniestralidad urbana y también disminuir los altos índices de contaminación

El borrador del texto que modifica el artículo 50 del Reglamento General de Circulación está redactado desde finales de 2018 y se encuentra en manos del Ministerio del Interior, de quien depende la DGT, para que, en cuanto lo permita la actual crisis sanitaria por el COVID-19, sea llevado al Consejo de Ministros.

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Reducir la siniestralidad

La Dirección General de Tráfico quiere bajar el límite de velocidad en España de 50 a 30 km/h con una doble intencionalidad: por un lado, mejorar las cifras de siniestros producidos en las ciudades; por otro, lograr una movilidad más sostenible.

La medida incluye también una mayor protección a los usuarios más vulnerables, como los motoristas, los ciclistas, los peatones y las personas que se mueven en patinetes.

En este sentido, a la DGT le preocupa especialmente que el 81 por ciento de las víctimas mortales en ciudad sean, precisamente, usuarios vulnerables: el 48 por ciento, peatones, el 30 por ciento, motoristas, y el 15 por ciento, ciclistas. 

Por otro lado, hay que resaltar que la reducción de fallecidos por accidentes solamente se produce en ciudades con menos de 500.000 habitantes. En cambio, en las grandes urbes la cifra sigue aumentando, con un total de 26.903 accidentes con víctimas en 2018, lo que supone 2.335 más que en el año anterior, y 119 fallecidos, 25 más que en 2017.

Consulta: mitos de los radares de España y mapas actualizados

Estadísticas de siniestralidad

Según los últimos datos publicados, que se corresponden con el ejercicio de 2018, en España se produjeron 64.407 accidentes de tráfico con víctimas en ciudad, una cifra que representa el 62,95 por ciento del total de accidentes de ese año. 

En estos siniestros, perdieron la vida 489 personas, un 27 por ciento del total, hubo 4.484 heridos graves (50,2 por ciento) y 76.550 heridos leves (59 por ciento).

La principal causa de siniestralidad urbana son los atropellos a peatones, de ahí el interés de la DGT por reducir el límite de velocidad en las ciudades. Con las estadísticas de 2018 en la mano, de las 14,424 personas atropelladas en España, el 93,8 por ciento fue en ciudad. 237 de ellos fallecieron, el 48,5 por ciento, casi la mitad. 1.643 fueron hospitalizados y 11.655 resultaron leves.

Qué calles estarán limitadas a 30 km/h

Según un estudio elaborado por la Organización Mundial de la Salud, el riesgo de morir debido a un atropello se reduce, al menos, cinco veces si el coche que impacta con el peatón circula a 30 km/h, en lugar de a 50 km/h. De modo que el texto que ha elaborado la DGT responde a ese estudio.

Pero el límite de velocidad en las ciudades a 30 km/h no afectará a todas las calles. La medida contempla reducir la velocidad máxima solamente en las vías con un único carril por sentido de circulación, que suponen, alrededor del 80 por ciento de las calles de una ciudad. Quedan fuera, por tanto, las avenidas y calles que tengan dos o más carriles por sentido.

De este modo, el artículo 50 del Reglamento General de Circulación quedará así:

  • 20 km/h: límite de velocidad en vías que dispongan de plataforma única de calzada y acera.
  • 30 km/h: límite de velocidad en vías de un único carril por sentido de circulación.
  • 50 km/h: límite de velocidad en vías de dos o más carriles por sentido de circulación.

Tipos de accidentes y daños más frecuentes

Los accidentes urbanos más comunes suelen producirse en las rotondas y cruces, por impacto trasero o lateral. Normalmente, el motivo suelen ser distracciones al volante, no respetar la distancia de seguridad o no ceder la prioridad en la vía

Este tipo de accidentes suelen provocar esguinces cervicales en la mayoría de las veces, pero también hernias discales y esguinces de rodilla.

En cuanto a los daños más comunes que sufren los vehículos, suelen concentrarse en el frontal y en la parte posterior, principalmente, en parachoques y aletas.

Reducir la contaminación

Además de reducir la siniestralidad, la reforma del Reglamento General de Circulación que ha preparado la DGT para reducir el límite de velocidad en España busca también reducir los niveles de contaminación cada vez más elevados en los núcleos urbanos. 

Al reducir la velocidad, indirectamente se reducen también las emisiones que expulsan los vehículos por el tubo de escape, especialmente, CO2 y óxido de nitrógeno.

Por otro lado, el organismo dependiente del Ministerio del Interior pretende también descongestionar las ciudades de coches, incluidos los eléctricos, y aumentar el parque de motos, fomentando la puesta en marcha, por parte de los ayuntamientos, de servicios de alquiler de motocicletas, como ya existen con las bicicletas.

Vehículos de Movilidad Personal

Por último, otro punto importante de la medida hace referencia a los usuarios más vulnerables de la vía, como decíamos al principio. En concreto, los usuarios de los llamados Vehículos de Movilidad Personal, como los patinetes. 

La DGT los define como “Vehículos de una o más ruedas dotados de una única plaza y propulsados exclusivamente por motores eléctricos que pueden proporcionar al vehículo una velocidad máxima por diseño comprendida entre 6 y 25 km/h. Sólo pueden estar equipados con un asiento o sillín si están dotados de sistema de autobalance. Se excluyen de esta definición los Vehículos sin sistema de auto-balanceo y con sillín, los vehículos concebidos para competición, los vehículos para personas con movilidad reducida y los vehículos con una tensión de trabajo mayor a 100 VCC o 240 VAC”.

De esta definición se deduce que los vehículos que superen los 25 km/h serán considerados ciclomotor y, por tanto, será obligatorio disponer del correspondiente permiso de circulación para utilizarlo.

En relación con estos vehículos, la DGT va a crear un Certificado para la Circulación que permitirá su homologación, un documento que acreditará que cumple con los requisitos de aplicación conforme con la normativa nacional e internacional.

España, el primer país con límite de velocidad en ciudades a 30 km/h

19 mayo 2020

La Dirección General de Tráfico (DGT) reducirá el límite de velocidad en las ciudades españolas a 30 km/h. El objetivo es reducir la siniestralidad urbana y también disminuir los altos índices de contaminación

El borrador del texto que modifica el artículo 50 del Reglamento General de Circulación está redactado desde finales de 2018 y se encuentra en manos del Ministerio del Interior, de quien depende la DGT, para que, en cuanto lo permita la actual crisis sanitaria por el COVID-19, sea llevado al Consejo de Ministros.

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Reducir la siniestralidad

La Dirección General de Tráfico quiere bajar el límite de velocidad en España de 50 a 30 km/h con una doble intencionalidad: por un lado, mejorar las cifras de siniestros producidos en las ciudades; por otro, lograr una movilidad más sostenible.

La medida incluye también una mayor protección a los usuarios más vulnerables, como los motoristas, los ciclistas, los peatones y las personas que se mueven en patinetes.

En este sentido, a la DGT le preocupa especialmente que el 81 por ciento de las víctimas mortales en ciudad sean, precisamente, usuarios vulnerables: el 48 por ciento, peatones, el 30 por ciento, motoristas, y el 15 por ciento, ciclistas. 

Por otro lado, hay que resaltar que la reducción de fallecidos por accidentes solamente se produce en ciudades con menos de 500.000 habitantes. En cambio, en las grandes urbes la cifra sigue aumentando, con un total de 26.903 accidentes con víctimas en 2018, lo que supone 2.335 más que en el año anterior, y 119 fallecidos, 25 más que en 2017.

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Estadísticas de siniestralidad

Según los últimos datos publicados, que se corresponden con el ejercicio de 2018, en España se produjeron 64.407 accidentes de tráfico con víctimas en ciudad, una cifra que representa el 62,95 por ciento del total de accidentes de ese año. 

En estos siniestros, perdieron la vida 489 personas, un 27 por ciento del total, hubo 4.484 heridos graves (50,2 por ciento) y 76.550 heridos leves (59 por ciento).

La principal causa de siniestralidad urbana son los atropellos a peatones, de ahí el interés de la DGT por reducir el límite de velocidad en las ciudades. Con las estadísticas de 2018 en la mano, de las 14,424 personas atropelladas en España, el 93,8 por ciento fue en ciudad. 237 de ellos fallecieron, el 48,5 por ciento, casi la mitad. 1.643 fueron hospitalizados y 11.655 resultaron leves.

Qué calles estarán limitadas a 30 km/h

Según un estudio elaborado por la Organización Mundial de la Salud, el riesgo de morir debido a un atropello se reduce, al menos, cinco veces si el coche que impacta con el peatón circula a 30 km/h, en lugar de a 50 km/h. De modo que el texto que ha elaborado la DGT responde a ese estudio.

Pero el límite de velocidad en las ciudades a 30 km/h no afectará a todas las calles. La medida contempla reducir la velocidad máxima solamente en las vías con un único carril por sentido de circulación, que suponen, alrededor del 80 por ciento de las calles de una ciudad. Quedan fuera, por tanto, las avenidas y calles que tengan dos o más carriles por sentido.

De este modo, el artículo 50 del Reglamento General de Circulación quedará así:

  • 20 km/h: límite de velocidad en vías que dispongan de plataforma única de calzada y acera.
  • 30 km/h: límite de velocidad en vías de un único carril por sentido de circulación.
  • 50 km/h: límite de velocidad en vías de dos o más carriles por sentido de circulación.

Tipos de accidentes y daños más frecuentes

Los accidentes urbanos más comunes suelen producirse en las rotondas y cruces, por impacto trasero o lateral. Normalmente, el motivo suelen ser distracciones al volante, no respetar la distancia de seguridad o no ceder la prioridad en la vía

Este tipo de accidentes suelen provocar esguinces cervicales en la mayoría de las veces, pero también hernias discales y esguinces de rodilla.

En cuanto a los daños más comunes que sufren los vehículos, suelen concentrarse en el frontal y en la parte posterior, principalmente, en parachoques y aletas.

Reducir la contaminación

Además de reducir la siniestralidad, la reforma del Reglamento General de Circulación que ha preparado la DGT para reducir el límite de velocidad en España busca también reducir los niveles de contaminación cada vez más elevados en los núcleos urbanos. 

Al reducir la velocidad, indirectamente se reducen también las emisiones que expulsan los vehículos por el tubo de escape, especialmente, CO2 y óxido de nitrógeno.

Por otro lado, el organismo dependiente del Ministerio del Interior pretende también descongestionar las ciudades de coches, incluidos los eléctricos, y aumentar el parque de motos, fomentando la puesta en marcha, por parte de los ayuntamientos, de servicios de alquiler de motocicletas, como ya existen con las bicicletas.

Vehículos de Movilidad Personal

Por último, otro punto importante de la medida hace referencia a los usuarios más vulnerables de la vía, como decíamos al principio. En concreto, los usuarios de los llamados Vehículos de Movilidad Personal, como los patinetes. 

La DGT los define como “Vehículos de una o más ruedas dotados de una única plaza y propulsados exclusivamente por motores eléctricos que pueden proporcionar al vehículo una velocidad máxima por diseño comprendida entre 6 y 25 km/h. Sólo pueden estar equipados con un asiento o sillín si están dotados de sistema de autobalance. Se excluyen de esta definición los Vehículos sin sistema de auto-balanceo y con sillín, los vehículos concebidos para competición, los vehículos para personas con movilidad reducida y los vehículos con una tensión de trabajo mayor a 100 VCC o 240 VAC”.

De esta definición se deduce que los vehículos que superen los 25 km/h serán considerados ciclomotor y, por tanto, será obligatorio disponer del correspondiente permiso de circulación para utilizarlo.

En relación con estos vehículos, la DGT va a crear un Certificado para la Circulación que permitirá su homologación, un documento que acreditará que cumple con los requisitos de aplicación conforme con la normativa nacional e internacional.