Presión correcta de neumáticos: guía práctica

24 enero 2020

Con la mano en el corazón: ¿cuándo fue la última vez que revisaste la presión de los neumáticos de tu coche?, ¿quizá antes de las últimas vacaciones de verano? Deberías saber que hay que revisarlos al menos una vez al mes y siempre que vayamos a realizar un viaje.

Se trata de una de las tareas de mantenimiento mecánico más sencillas  que podemos realizar y, sin embargo, representa uno de los elementos clave de la seguridad del vehículo. Recuerda que la banda de rodadura de nuestros neumáticos es el único punto de contacto del automóvil con el asfalto.

Con esta guía práctica pretendemos ayudarte a entender la importancia real de controlar su presión y la necesidad de entenderlo como un hábito cotidiano.

¿Por qué es importante revisar la presión de los neumáticos?

Tu neumático pierde regularmente pequeñas cantidades de aire. La goma no es completamente resistente al agua y por lo tanto, puede perder alrededor de 0,1 bar por mes.

Circular con una presión inadecuada puede tener 3 efectos indeseados:

  • Una conducción poco precisa
  • Un desgaste rápido e irregular
  • Un consumo excesivo de combustible

Incluso con una presión de aire de medio bar por debajo de lo recomendado, las características de conducción del coche varían: las curvas son peores y a velocidades especialmente altas existe incluso el riesgo de que el neumático reviente. La presión insuficiente es el enemigo número 1 del conductor. De hecho, casi el 15% de los accidentes mortales en la autopista en verano, se deben a la baja presión de los neumáticos.

¿El exceso de presión es peligroso?

Una presión excesiva de los neumáticos también resulta peligrosa. Provoca que sólo el centro de la banda de rodadura esté en contacto con el asfalto. Esto condiciona un riesgo de tener baja adherencia, aumentar la distancia de frenado e incrementar el desgaste de las ruedas.

¿Cuál es la presión óptima?

Para averiguar la presión recomendada por el fabricante debes fijarte en las indicaciones que figuran en el lado de la puerta del conductor, la tapa del combustible o en el libro de mantenimiento del vehículo.

Si te indica dos valores, elige el más alto. Evita el riesgo de baja presión y estarás preparado cuando el coche vaya cargado. Además, la presión puede variar entre la parte delantera y trasera, según lo recomendado por el fabricante.

Ten en cuenta también que los tapones de las válvulas deben estar fijados correctamente porque tienen una función: protegen del polvo y la suciedad. Si faltan, se recomienda instalar otros inmediatamente.

¿Cómo revisar la presión de los neumáticos?

Lo mejor es comprobar la presión de los neumáticos en frío y antes de conducir o después de haber recorrido una distancia inferior a 4-5 kilómetros. El neumático nunca debe estar demasiado caliente.

Los dispositivos de medición y los compresores están disponibles gratuitamente en muchas estaciones de servicio. Una vez detenido el vehículo sigue estos pasos:

  • Ubica la válvula del neumático.
  • Desenrosca el tapón protector.
  • Inserta el extremo del manómetro o del controlador de presión.
  • Comprueba la presión y compárala con la recomendada.
  • Coloca la presión correcta a los neumáticos. Presiona la válvula para expulsar el aire o utiliza el compresor con la herramienta de aire para aumentar la presión de los neumáticos.
  • Comprueba de nuevo la presión. Cuando lo hayas hecho, puedes volver a colocar el tapón protector.
  • Repite el procedimiento para los otros tres neumáticos y no te olvides de la rueda de repuesto.

¿Qué es el sistema de control automático de la presión de los neumáticos?

Desde el 1 de noviembre de 2014, las normativas europeas exigen a los fabricantes equipar sus nuevos vehículos con un sistema de control automático de presión de los neumáticos (Tire Pressure Monitoring System, TPMS abreviado).

Esta decisión de la Comisión Europea tiene como objetivo mejorar la seguridad vial al alertar al conductor cuando los neumáticos ya no tienen presión correcta. Existen dos sistemas:

  • El TPMS directo: un sensor electrónico montado sobre la rueda supervisa constantemente la presión del neumático y alerta al conductor en tiempo real en caso de caída de presión.
  • El TPMS indirecto: mide la rotación diferencial entre los neumáticos para detectar una diferencia de presión. Es menos preciso y tiene el inconveniente de ser inoperante en un vehículo parado.

TPMS tiene la ventaja de que el conductor mantiene siempre un control sobre el estado de sus neumáticos. En todo caso recordamos que estos sistemas contribuyen a la seguridad, pero no pueden reemplazar el  monitoreo regular de la presión de las ruedas por parte del conductor.

En conclusión

Los defectos técnicos en los neumáticos provocan decenas de muertos y millares de heridos cada año en Europa. Así que en la próxima parada para repostar, tómate unos minutos para comprobar la presión de los neumáticos. Es un procedimiento muy sencillo, apenas requiere de tiempo y, en todo caso, será un tiempo muy bien invertido.