Viaje al coche del futuro: será autónomo, ecológico y estará siempre conectado

06 febrero 2020

El coche del futuro promete ser bastante diferente a lo que conocemos en la actualidad. Entre otras funciones, todo apunta a que contará con un sistema mecánico eléctrico y ecológico, piloto automático y conexión ininterrumpida a internet.

Además, y como quizás cabría esperar, la inteligencia artificial estará a la orden del día (conducción, propulsión, oferta de servicios digitales…). En este artículo, trataremos de desgranar cada una de estas -y otras- funciones que estarán presentes en el coche del futuro y de plantear una estimación relativa de su llegada.

Propulsión eléctrica y ecológica

Debido a la contaminación ambiental y su expectativa de futuro, en el coche del futuro parece claro que primará la sostenibilidad y el respeto con el medio que lo rodea.

El objetivo es reducir las emisiones que contaminan el aire que respiramos en nuestras ciudades. Hay que tener en cuenta que el número de vehículos que circula en el mundo se duplica cada 20 años y que, de seguir esta tendencia, en 2036 habrá más de 2.800 millones de vehículos en el mundo. Por lo tanto, hay que buscar, encontrar y utilizar fuentes alternativas que dañen menos el planeta.

De hecho, se trata de una realidad: el coche eléctrico ya está aquí, y la oferta de modelos crecerá en los próximos años, apareciendo, incluso, nuevas tecnologías. En este sentido, la marca Volkswagen ha realizado un desarrollo para un SUV (en español: Vehículo Utilitario Deportivo) consistente en un motor -eléctrico- independiente para cada rueda, que proporcionará al conductor un gran margen para controlar la dinámica del coche.

Circulación autónoma

Si bien es cierto que el piloto semiautomático para autopista se encuentra ya disponible, parece que aún quedará algo más de tiempo para ver el automático totalmente implementado.

Aunque muchos vehículos cuentan ya con cierta autonomía, ajustándose al tráfico y a las distancias de seguridad, e incluso consiguen aparcar solos, la industria trata ahora de transmitir al cerebro autónomo del vehículo los comportamientos inesperados que se pueden producir en carretera.

De nuevo, Volkswagen, ha llegado a un acuerdo para implantar, en 2022, una flota de vehículos autónomos de nivel 4, donde se encuentran los coches autónomos que pueden circular sin supervisión del conductor en áreas acotadas.

Realidad virtual y realidad aumentada

La realidad virtual ya se encuentra en uso como parte del desarrollo de los vehículos, y, en -relativo- poco tiempo, se encontrará a disposición de los clientes para funciones tales como observar la configuración de nuestro coche o superponer una imagen dentro de un fondo real (como un garaje, por ejemplo). Posteriormente, se pretende introducir también en el puesto de conducción.

Por otro lado, en el coche del futuro la realidad aumentada nos permitirá, junto con la virtual, observar distintos datos y gráficos del vehículo y de la conducción sobre una imagen real. También, la evolución de las cámaras 3D y de los sensores, que se encuentran en pleno auge de desarrollo, permitirá interpretar lo que ocurre desde cualquier ángulo del vehículo.  En este sentido, Toyota avanza a pasos agigantados con la incorporación de sus monitores de visión panorámica y radares perimetrales.

Conectividad

En tanto que el volumen de datos que emite y recibe un coche es cada vez mayor, resulta necesario incrementar la capacidad de conectividad con una red que aproveche todas las posibilidades.

En este sentido, se prevé implementar redes 5G en distintos lugares públicos que dispondrán de una capacidad de 20 GB/s y que permitirán realizar distintas transmisiones de datos incluso en un orden de terabytes.

Estos avances supondrán también la posibilidad de dirigir funciones del vehículo en remoto (mediante un teléfono móvil o un reloj inteligente, por ejemplo) tales como abrir y cerrar las puertas del vehículo, gestionar el climatizador, comprobar la presión de los neumáticos así como la cantidad disponible de combustible, descargar una ruta en el navegador e, incluso, localizar la posición del coche mediante GPS.

Seguridad vial: la revolución

Por último, y dentro de este apartado, la verdadera revolución llegará cuando se produzca la comunicación del vehículo, tanto con el propio conductor como con el resto del tráfico, las infraestructuras y los peatones. Algo que  será una realidad, mejorando de esta manera todo lo que concierne a la seguridad vial.

En conclusión, el coche es el medio de transporte individual por excelencia  y lo seguirá siendo en el futuro inmediato. Pero, gracias a los imparables avances tecnológicos de la industria automovilística, la forma de utilizarlo cambiará para siempre. Nadie puede prever con exactitud qué nos depararán las próximas décadas, pero una cosa está clara: además de la tecnología cada vez más compleja y las energías alternativas, la mayor innovación de los futuros automóviles probablemente será la fusión con su entorno. Representa una gran oportunidad para reducir el número de accidentes que cada año acaban con la vida de millones de personas.

Viaje al coche del futuro: será autónomo, ecológico y estará siempre conectado

06 febrero 2020

El coche del futuro promete ser bastante diferente a lo que conocemos en la actualidad. Entre otras funciones, todo apunta a que contará con un sistema mecánico eléctrico y ecológico, piloto automático y conexión ininterrumpida a internet.

Además, y como quizás cabría esperar, la inteligencia artificial estará a la orden del día (conducción, propulsión, oferta de servicios digitales…). En este artículo, trataremos de desgranar cada una de estas -y otras- funciones que estarán presentes en el coche del futuro y de plantear una estimación relativa de su llegada.

Propulsión eléctrica y ecológica

Debido a la contaminación ambiental y su expectativa de futuro, en el coche del futuro parece claro que primará la sostenibilidad y el respeto con el medio que lo rodea.

El objetivo es reducir las emisiones que contaminan el aire que respiramos en nuestras ciudades. Hay que tener en cuenta que el número de vehículos que circula en el mundo se duplica cada 20 años y que, de seguir esta tendencia, en 2036 habrá más de 2.800 millones de vehículos en el mundo. Por lo tanto, hay que buscar, encontrar y utilizar fuentes alternativas que dañen menos el planeta.

De hecho, se trata de una realidad: el coche eléctrico ya está aquí, y la oferta de modelos crecerá en los próximos años, apareciendo, incluso, nuevas tecnologías. En este sentido, la marca Volkswagen ha realizado un desarrollo para un SUV (en español: Vehículo Utilitario Deportivo) consistente en un motor -eléctrico- independiente para cada rueda, que proporcionará al conductor un gran margen para controlar la dinámica del coche.

Circulación autónoma

Si bien es cierto que el piloto semiautomático para autopista se encuentra ya disponible, parece que aún quedará algo más de tiempo para ver el automático totalmente implementado.

Aunque muchos vehículos cuentan ya con cierta autonomía, ajustándose al tráfico y a las distancias de seguridad, e incluso consiguen aparcar solos, la industria trata ahora de transmitir al cerebro autónomo del vehículo los comportamientos inesperados que se pueden producir en carretera.

De nuevo, Volkswagen, ha llegado a un acuerdo para implantar, en 2022, una flota de vehículos autónomos de nivel 4, donde se encuentran los coches autónomos que pueden circular sin supervisión del conductor en áreas acotadas.

Realidad virtual y realidad aumentada

La realidad virtual ya se encuentra en uso como parte del desarrollo de los vehículos, y, en -relativo- poco tiempo, se encontrará a disposición de los clientes para funciones tales como observar la configuración de nuestro coche o superponer una imagen dentro de un fondo real (como un garaje, por ejemplo). Posteriormente, se pretende introducir también en el puesto de conducción.

Por otro lado, en el coche del futuro la realidad aumentada nos permitirá, junto con la virtual, observar distintos datos y gráficos del vehículo y de la conducción sobre una imagen real. También, la evolución de las cámaras 3D y de los sensores, que se encuentran en pleno auge de desarrollo, permitirá interpretar lo que ocurre desde cualquier ángulo del vehículo.  En este sentido, Toyota avanza a pasos agigantados con la incorporación de sus monitores de visión panorámica y radares perimetrales.

Conectividad

En tanto que el volumen de datos que emite y recibe un coche es cada vez mayor, resulta necesario incrementar la capacidad de conectividad con una red que aproveche todas las posibilidades.

En este sentido, se prevé implementar redes 5G en distintos lugares públicos que dispondrán de una capacidad de 20 GB/s y que permitirán realizar distintas transmisiones de datos incluso en un orden de terabytes.

Estos avances supondrán también la posibilidad de dirigir funciones del vehículo en remoto (mediante un teléfono móvil o un reloj inteligente, por ejemplo) tales como abrir y cerrar las puertas del vehículo, gestionar el climatizador, comprobar la presión de los neumáticos así como la cantidad disponible de combustible, descargar una ruta en el navegador e, incluso, localizar la posición del coche mediante GPS.

Seguridad vial: la revolución

Por último, y dentro de este apartado, la verdadera revolución llegará cuando se produzca la comunicación del vehículo, tanto con el propio conductor como con el resto del tráfico, las infraestructuras y los peatones. Algo que  será una realidad, mejorando de esta manera todo lo que concierne a la seguridad vial.

En conclusión, el coche es el medio de transporte individual por excelencia  y lo seguirá siendo en el futuro inmediato. Pero, gracias a los imparables avances tecnológicos de la industria automovilística, la forma de utilizarlo cambiará para siempre. Nadie puede prever con exactitud qué nos depararán las próximas décadas, pero una cosa está clara: además de la tecnología cada vez más compleja y las energías alternativas, la mayor innovación de los futuros automóviles probablemente será la fusión con su entorno. Representa una gran oportunidad para reducir el número de accidentes que cada año acaban con la vida de millones de personas.