aumenta la venta de coches de segunda mano

Aumenta la venta de coches de segunda mano en España

06 mayo 2021

En los últimos años se está produciendo un fenómeno en España que preocupa cada vez más. Se trata de la venta de coches de segunda mano que, lejos de menguar, no para de crecer, como demuestra las cifras del primer trimestre de 2021. En efecto, la transacción de coches usados aumentó un 1 por ciento, respecto al mismo periodo de 2020.

Existen varios factores que explican este fenómeno, aunque podemos centrarnos en tres: la incertidumbre de los compradores, el actual contexto social y económico, en plena crisis por la pandemia, y los nuevos métodos de venta de los vehículos, como el renting o el leasing.

Incertidumbre: ¿qué coche me compro?

Tradicionalmente, han existido dos opciones a la hora de comprar un vehículo: gasolina o diésel. Ahora, el abanico de posibilidades es mucho mayor, añadiendo mecánicas híbridas, híbridas enchufables, gas natural comprimido, gas licuado del petróleo y, por supuesto, eléctricas.

Esto, unido a las decisiones que han adoptado las diferentes administraciones públicas, sobre todo, los ayuntamientos de numerosas capitales en España (y en Europa), como la prohibición de la circulación de coches con motor de combustión cuando se alcanzan determinados niveles de contaminación o el anuncio de prohibir el coche diésel dentro de unos años, crea un clima de incertidumbre en los potenciales compradores.

Como consecuencia, mucha gente que está pensando en adquirir un vehículo nuevo, opta por retrasar esa decisión de compra y seguir utilizando el que ya tiene. O bien, si necesita urgentemente un coche, acude al mercado de segunda mano, donde por poco dinero encontrará uno que cubra sus necesidades básicas.

Según recogen las principales patronales del sector, como Ganvam y Faconauto, la edad media de los coches de segunda mano vendidos en el primer trimestre de este año es de 10,6 años. De las 454.118 unidades vendidas, el 32,4 por ciento corresponde a vehículos con más de 15 años y el 26 por ciento son modelos con entre 10 y 15 años. Es decir, casi el 60 por ciento de los coches usados vendidos en el primer trimestre de 2021 tiene más de 10 años.

El problema es que esos vehículos son viejos, no están equipados con los sistemas de seguridad más avanzados y son mucho más contaminantes. Lo que no ayuda a conseguir el objetivo de rejuvenecer el anticuado parque automovilístico español ni a reducir las emisiones.

Actualmente, la media de edad del parque automovilístico español es de 12,3 años, una cifra que, lejos de reducirse, se incrementa. Los coches más viejos no abandonan la circulación, sino que regresan y se trata de automóviles menos seguros y contaminantes.

Contexto socio – económico

El segundo gran factor que provoca el aumento en la venta de coches de segunda mano va de la mano del anterior y es el actual contexto social y económico en el que nos encontramos. Cuando todavía muchas familias acusaban las consecuencias de la anterior crisis económica (recordemos que la tasa de desempleo en 2019 estaba en torno al 14 por ciento), la pandemia no ha hecho más que empeorar la situación.

A la incertidumbre por no tener claro qué tipo de coche comprar se añade la preocupación de cara al futuro más inmediato, lo que hace que no sea el momento más adecuado para realizar una inversión importante, como es la compra de un vehículo nuevo.

Como en el apartado anterior, muchos deciden mantener el coche actual y posponer la decisión de compra para cuando la situación mejore, o comprar un vehículo de segunda mano mucho más barato, aunque menos seguro, con muchos kilómetros y desfasado tecnológicamente.

Nuevas formas de comercialización

Por último, hay un tercer factor que no está directamente ligado al aumento de las ventas de coches de segunda mano, pero que ayuda a entender este fenómeno. Este factor tiene que ver con la manera en la que las diferentes marcas comercializan los vehículos nuevos.

Tradicionalmente, había dos maneras de comprar un coche: pagando al contado, algo poco habitual, o el método más común, a plazos, dando una entrada. Eso ha cambiado y, actualmente, los fabricantes ofrecen otras soluciones más flexibles y todo tipo de facilidades para comprar un coche y, así, aumentar las ventas.

Una de las formas de comprar un coche nuevo más extendida es dar una entrada y, después, pagar una cuota que incluye una serie de elementos y servicios, como la comisión de apertura, revisión, mantenimiento, etcétera. La cantidad de esa cuota dependerá de la entrada y durará un periodo determinado, que pueden ser tres, cuatro, cinco años…

Al completar ese periodo, el cliente tiene la opción de quedarse el coche, pagando una cuota final de mayor cuantía, o bien sustituir el coche por otro nuevo y renegociar las condiciones con el concesionario. También existe la opción de entregar el coche, sin más. Resumido: das una entrada, pagas una cuota durante un tiempo que incluye varios servicios y, dentro de unos años, ya veremos.

Por otra parte, en los últimos años ha crecido también la compra de coches nuevos mediante renting o leasing, que permiten firmar un contrato de alquiler con la marca, a veces sin pagar entrada, solo una cuota mensual durante tres o cuatro años normalmente, que incluye todos los servicios que necesita un coche: seguro, mantenimiento, revisión, cambio de neumáticos (no siempre) y muchos más. Y al final del contrato el cliente puede entregar el vehículo y escoger uno nuevo.

Estas formas de comercialización de vehículos nuevos tienen sus ventajas e inconvenientes. Por un lado, facilita la operación para muchas personas que, de otra manera, no podrían comprar un coche nuevo. Además, este nivel de flexibilidad permite que, si hoy tienes un coche y tus circunstancias cambian (como tener un hijo y necesitar un coche más grande), puedas cambiar de vehículo más fácilmente.

Aunque, por otro lado, esto hace que los coches nuevos reemplacen a otros que no son muy viejos, como mucho, entre cuatro y seis años, mientras que permanecen en circulación aquellos más antiguos, con 10 años o más. Por consiguiente, hay muchos coches viejos, menos seguros y más contaminantes.